sábado, 27 de septiembre de 2014

Hoy me quiero casar

Suena disparatado, sí, lo sé, pero hoy me quiero casar.

No importa el cómo ni el dónde, tal vez lo haga de blanco, de gris o de negro, tal vez en un edificio o en el campo, quizá hasta lo haga en mi habitación, envuelto por la sombría claridad de las amarillentas cortinas que logran apenas reflejar la débil luz de la nueva primavera, esa a la que tanto odio.
Gritaré al viento que te acepto a mi lado, y que estaré contigo por siempre, hasta que la muerte o la primavera nos separe, te besaré hasta quedar sin aliento y lloraré de felicidad en tus hombros mientras juramos que nos amamos verdaderamente, como nunca antes hemos amado a otro igual.
Hoy quiero tener mi luna de miel, cenar algo ligero acompañado de unas velas y un botella de vino, sumergirme contigo en la tibia agua de un jacuzzi soñado, llevarte en brazos a nuestra cama cubierta de pétalos de rosas, mientras nos amamos sin sentido sobre las sábanas, en una cita perfecta, esa que soñaste toda tu vida.
Hoy quiero tener paz a tu lado, abrazarte por la espalda mientras descansamos viendo una película, susurrándote al oído que te amo, besar tus dulces labios, rozar tu pecho y amarrar tus sueños con los míos mientras nos dejamos caer por el cansancio, juntos, para siempre, tú y yo.

Hoy me quiero casar, para mañana despertar y haberlo olvidado todo, mirarte como a un desconocido, vestirme raudamente y regresar a mi casa, donde pertenezco, donde tú no estarás, donde mis ilusiones mueren día tras día y se convierten en pesadillas, alimentadas por la primavera, esa a la que tanto odio.



miércoles, 3 de septiembre de 2014

Ávida ánima

Has cierto punto podría contar cuantas veces te perdí,
entregado a las luciérnagas de tu bendito corazón,
cuando la brisa cantaba los días que no te protegí,
cuando lloraba mi ávida ánima tu maldito desamor.

No eran recuerdos gratos los dejados en mi banca,
no eran lienzos preparados de un arte personal,
¿cuántas veces en mis sueños te seguía y esperaba? 
Esas veces que risueños nos besamos frente al mar.

Y tu luz meditabunda ya no existe más en mi alma,
los recuerdos de nuestra vida aun retumban sin cesar,
el olvido me reclama que lo acoja entre mis sábanas,
así como mi dulce boca por la tuya se dejaba cobijar.

Final: el adiós de Sebastián - Parte 3

Prometo no volver a enamorarme de ti, dime que te he decepcionado y juremos olvidarlo todo, tal cual historia de verano.

Era de noche, hacía mucho frío y seguía caminando por las calles de Cañete para encontrarme con Pepe. La verdad nunca había viajado a esa provincia a pesar de que estaba tan cerca de la mía (unas 4 horas en bus, tal vez menos). Había guardado el móvil con temor de que no me lo robaran, doblé la esquina de una amplia calle fría, poco iluminada, hasta que lo vi al fondo de la misma, parado al costado de un poste de luz tenue. Iba vestido con unos pantalones pitillos rojos, un polo blanco con un estampado negro, una casaca ploma y bufanda del mismo color. Pepe era más pequeño de lo que había imaginado al verlo por la cámara, tendría aproximadamente 1.61 metros de estatura, aunque me daba muy igual si fuera alto o bajo, era una característica suya que noté apenas llegué a nuestro "dichoso" encuentro.

Extendí la mano rápidamente, temblorosa por el frío mientras fijaba mi mirada en sus ojos pardos, me perdí en ellos un par de segundos mientras lo saludaba para inmediatamente mirar hacia el camino poco iluminado y perderme en la imagen sombría y, para mi, desconocida de Cañete.
- Hola, te estaba esperando - me dijo cuando aparté su mano de la mía.
- Sí, al final el bus demoró un poco en salir de la estación, espero que no hayas esperado mucho.
- No te preocupes, igual no había nada que hacer por aquí, como sabes sigo de vacaciones.

Era verdad, Pepe estudiaba Administración y Negocios Internacionales y había dejado el ciclo por motivos económicos (según lo que me había contado), por lo que estaría mucho tiempo de vacaciones hasta que comenzaran las clases de su siguiente ciclo.

- Que bueno, alucina que es la primera vez que vengo aquí, es decir, que vengo a quedarme, ni siquiera he ido a Ica.
- Bueno, entonces seré tu guía esta noche jeje
Sonreímos mientras caminábamos por el lugar, me había puesto un poco tímido con él, algo curioso pues por la cámara hablábamos de todo, muchas cosas inapropiadas pero divertidas, le había dicho que yo no era tímido pero en esa ocasión no podía evitar perder su mirada y fijarme en cualquier otra cosa.
Era importante alojarme en algún lugar, eran las 19:30 hrs y quería dejar mis cosas en algún lugar antes de visitar o hacer cualquier cosa. Pensaba que me iba a quedar en su casa, pero me había explicado que sus padres pensarían lo peor si llevaba a dormir a un hombre a su cuarto, y no los podía culpar por pensar así, el aspecto de Pepe no parecía el de un chico tranquilo y lo más probable era que ya había tenido algún drama en su casa por el tema de su homosexualidad y los chicos con los que frecuenta.


miércoles, 26 de febrero de 2014

Final: el adiós de Sebastián - Parte 2

Solía venir aquí cuando el mundo se hacía tan pequeño que apenas podía respirar.

Los días pasaban y sin darme cuenta ya no frecuentaba verme con Sebastián. Desde aquella vez que hablamos de lo sucedido, cuando declaró a todo el mundo lo que sentía por mi, no había vuelto a ser el mismo, la luz de sus ojos se habían extinguidos, su aliento ya no era el mismo, ya no jadeaba de pasión su mirada al verme, ya no vibraban sus labios al besarme, sin darme cuenta todo aquello que habíamos sido por mucho tiempo se había extinguido, dejando a su paso solo incomodidad.

El amor de los jóvenes... ¡Cuánta agua salada vertida inútilmente por un amor que ya no sabe a nada!

En verdad era todo lo que quería, tal vez aun más, ya no podía inspirarme con esa situación, la incertidumbre era abrumadora, cada vez que trataba de hablar con él surgía un pretexto por el cual le era imposible verme. No era mi intención reclamarle por su ausencia, o tal vez era demasiado cobarde para admitir que me sentía desprotegido cuando él no estaba a mi lado, que dependía de su fuerza para ser el chico alegre de siempre.
Deje de insistir y encapuché mis sentimientos, no quería verme derrotado, tampoco quería llorar, después de mucho tiempo volvía a estar solo, ya no esperaba las llamadas de nadie, tampoco esperaba el fin de semana con impaciencia, mis sueños se convertían en pesadillas de las cuales nunca logré recordar, solo el despertar abrupto y tembloroso me lo contaban.

Cada día parecía semanas enteras, entonces me di cuenta que ya nada sería igual y que no podía ocultar lo evidente por mucho tiempo, que en algún momento explotaría y cometería una locura, o tal vez no y me convertiría en un amargado que vive odiando la vida. Quizás lograra refugiarme en las drogas o en el alcohol para anestesiar mi mente y dejar de pensar tanto, los recuerdos hervían en mi cabeza como lava hirviendo.

Una de esas noches, encendí el ordenador y entré a un chat de una conocida página (si, de esas gais en las que conoces a cualquier tipo que busca más que nada "eso que tú sabes") y elegí un nick al azar, Jack16. En mi opinion ese nombre era genial, misterioso, extranjero... venga ya ¡sexy!

- Jack16: Hola, ¿Qué tal?
- Pepe_18: Hola, aquí todo bien... con unas ganas tremendas xD
- Jack16: Bueno, supongo que por eso estás aquí, jeje... y dime, ¿de dónde eres?
- Pepe_18: De Cañete, ¿tú?
- Jack16: De Lima... a qué te dedicas o qué? Cuéntame algo que estoy aburrido y no tengo sueño

La conversación siguió de largo, Pepe era un chico interesante, tenía 18 años, era estudiante de Administración, soltero, por lo que el me contaba era delgado y de cabello negro, estaba buscando trabajo para poder pagarse sus lujos y no vivir ajustado del dinero de sus padres, me gustaba eso, aunque claro para mi eso no importaba nada pues eso solo serviría para alguien que busca una relación.

- Jack16: Sería muy paja vernos, ¿sabes?, Lástima que estás algo lejos -_-
- Pepe_18: Pucha si, supongo que ya fue :/
- Jack16: No, espera, no es tan lejos xD, además no sé, me da curiosidad conocerte, no creas que soy loco, solo soy aventado jeje, además me caes súper :D
- Pepe_18: Jaja, si claro, ven a Cañete mañana entonces, te espero de brazos abiertos (y piernas también :P)
- Jack16: Jajaja, sale, pero primero pásame tu cam para no arrepentirme cuando te vea xD

¿Era en serio todo esto? Estaba quedando con un desconocido que ni siquiera vivía en mi ciudad, me planteaba seriamente ir a visitarlo solo porque "me caía bien"... si claro, porque por un chat de una noche te puede caer bien una persona sin antes haberla conocida, que estúpido.

Eran los 8 am, desperté con una llamada perdida de Pepe, había olvidado que le pasé mi móvil para que me timbrara y poder anotar su número. Lo llamé y le dije que en la tarde estaría allá, en Cañete, entonces se carcajeó unos segundos hasta que comprendió que iba en serio y acordamos nuestro encuentro.
Eras las 7:15 pm aproximadamente cuando llego a Cañete, bajo del bus y lo llamo para informarle que había llegado, me mandó caminar unas cuadras por unas calles que no me daban la impresión de ser seguras para algún transeunte, sin embargo ya estaba ahí y no me iba a echar para atrás.


Continuará...



miércoles, 10 de abril de 2013

Final: el adiós de Sebastián - Parte 1

Era insoportable, la vida simplemente era un tormento diario.

Una vez un amigo me preguntó que era lo que más me aburría de las personas, le respondí sin pensarlo dos veces: predictibilidad.
¿A qué me refiero con "predictibilidad"? Pues muy simple, en el transcurrir del día a día uno puede ir conociendo a una persona, le gusta lo nuevo de esa persona, aunque no sea necesariamente bueno, esa sensación mágica que tenemos hacia lo desconocido, una atracción que va más allá de lo físico... pero ¿qué pasa cuando llegas a conocer tanto a la gente que comienzan a ser predecibles? Es lo que me ocurre muy a menudo con las personas, he conocido tantos casos específicos de hombres y mujeres, cada uno con una historia diferente, nadie es igual a que los demás, pero si son muy evidentes, en pocas palabras, sus vidad son tan comunes que se vuelven predecibles, y eso es lo que me aburren de las personas, que son predecibles, por falta de creatividad, inteligencia o por cosas del azar que francamente no me interesa analizar en estos momentos.

Aprendí a odiar la predictibilidad de los individuos gracias a él, a Sebastián.
Recuerdo, ya hace muchos años, cuando contento y con timidez me dijo: Amor, hoy voy a contárselo a todo el mundo - ¿Estás seguro? No hace falta que lo hagas - ¿No quieres que lo haga? - No es eso Sebas, solo te digo que no debes hacerlo por obligación o porque sientas que tienes que hacerlo - Pero yo no lo hago por nada de esas cosas, lo hago porque quiero hacerlo, porque me siento orgulloso de ti, eres parte de mi vida, al igual que mi familia y mis amigos, ellos siempre te ven, pero me parece injusto que debamos escondernos, no hay nada que temer, somos tú y yo, y al que le duela que se vaya a la mierda.

Era la primera vez que Sebastián me hablaba con palabras rotundas, una seguridad plena que albergaba dentro un coraje y una felicidad inmensa, sentía en su mirada que era un hombre nuevo, me sentía feliz por él y por mi mismo, sin darme cuenta había hecho muy feliz a alguien, sin haberme esforzado o haberlo estudiado de ninguna manera, solo siendo yo mismo, tal cual, igual que él conmigo, logramos romper la barrera que tanto temor me daba: caer en una rutina destinada a la ruptura.
Con él todo era nuevo, lo he mencionado anteriormente y lo vuelvo a repetir.

Ese día tenía clases en la universidad, vagamente recuerdo la materia o a las personas con las que me vi ese día, estaba un poco preocupado e impaciente por como se tomarían los amigos de mi novio la noticia de que, evidentemente, era gay y que yo, Rasec, el amigo que siempre le acompañaba a reuniones y fiestas, era su novio.
Ese día no me llamó, no lo encontré, mantuvo el móvil apagado, tenía un mal presentimiento. Me repetía a mi mismo que eran paranoias mías, que todo estaría bien y que todo tenía una explicación, que darle vueltas al asunto no me ayudaría en absoluto a esclarecer mis dudas.
Esa noche me tendí en la azotea de mi casa a respirar mientras contemplaba la luna, una luna nueva que apenas estaba naciendo, tan delgada ella que sentía podía quebrarse en cualquier momento, tal vez con una sola brisa la luna se rompería en mil pedazos y dejaría de existir la poca luz que iluminaba mis noches quedándome en una oscuridad perpetua, esa oscuridad que había experimentado hace muchos años, esa falta de luz que te endurece tu corazón, cuando el mundo se vuelve tan pequeño que apenas puedes respirar.

Continuará...





martes, 27 de noviembre de 2012

Interludio con Sebastián (El Hotel)

Las noches en un hotel, vino helado y unas copas, mis labios acariciando sus vellos faciales, abundantes y oscuros, tan oscuros que daban celos a la penumbra, aquella testigo de nuestro amor.

Renuncié al empleo que tenía en la empresa tele-operadora. 
Ese mismo día mi jefa me había llamado para que le dé alguna explicación por la cual yo me marchaba. Ella tenía planes para mi a largo plazo, mi corta edad en ese campo laboral resultaba ideal para la productividad, siempre dicen que los jóvenes pensamos más dinámicamente que los viejos, y más aun si uno estudia ciencias y esta a mitad de camino de terminar su carrera.
Con algo de pena le dije a Vania, mi jefa, que renunciaba a mis labores porque iba a comenzar nuevamente mis clases en la universidad y necesitaba de todo el tiempo para enfocarme en ello, no necesitaba urgentemente un dinero extra por mi propio esfuerzo, puesto que mi familia se encargaba de todos mis gastos mientras estuviera estudiando. 
Era cierto, no necesitaba trabajar para tener dinero, pero ese verano estaba harto de quedarme sin hacer nada y solo por eso estuve trabajando con Vania durante todos esos meses.
No le quedó otra opción a mi ex-jefa, se resigno y me deseó mucha suerte en mis proyectos, además de asegurarme una buena recomendación si decidía buscar trabajo en el futuro, sin duda era una mujer muy buena onda y en el fondo la iba a extrañar, a ella y a mis "compañeritos" de trabajo que, de cualquier modo,  podrían ocupar mi lugar, y créanme, el puesto que yo tenía era el menos estresante de todos.

Habían pasado ya 3 semanas de relación con Sebastián y sentía que no podía esperar nada mejor. Ya era abril y el sol brillaba más que nunca, hacían 2 días que no veía a mi novio, él estaba ocupado con su empresa y yo estudiando, aunque, para ser sinceros, yo no estaba nada ocupado, el estudio nunca me tomaba tanto tiempo y tampoco le prestaba nunca tanto interés ni dedicación (no hacía falta, igual nunca reprobaba). Ansioso andaba esperando que caiga la noche, momento en el que él se desocupaba y podíamos vernos o hablarnos por celular, en esos días nos comunicábamos siempre por skype, las videollamadas empezaban a eso de las 11 y se prolongaban hasta las 2 o 3 de la madrugada, era inevitable, nos despedíamos horas de horas, siempre había algo de que hablar, Sebastián siempre salía con alguna cursilería que me enamoraba cada noche más, era una tortura tener que decir "buenas noches", "hasta mañana", "te quiero, sueña conmigo", de esas frases que podrías escuchar infinitamente y solo vivir de ellas hasta el día que ya no puedas respirar.
Despertaba los días de semana siempre tarde, me duchaba, salía a correr al parque, almorzaba, descansaba  volvía a ducharme, iba a la universidad y conversaba con Sebastián, todo en ese orden, por primera vez sentía que la rutina no era algo malo, de hecho, era algo perfecto.
Cuando me apetecía, a veces le sugería encontrarnos de noche y dar grandes caminatas por todo el distrito de San Miguel, a veces íbamos al cine, otras veces a escuchar música, a tener sexo y demás. Las veces que íbamos a tener intimidad aprovechaba en ir a visitar a mis amigos de mi anterior trabajo en el distrito de Lince, ellos salían a las 6 pm y yo me encontraba con Sebastián a partir de las 7 pm, hora en la cual generalmente terminaba de trabajar. Tenía un amigo, Matías, era uno de los chicos que visitaba antes de ver a mi novio. Matías había conocido a mi anterior pareja y siempre me preguntaba como iba con mi nueva relación. A pesar de que él no era gay siempre se mostraba interesado en todas las cosas que yo hacía, todos los chicos que había conocido, en como me sentía e inclusive, a veces me preguntaba detalles sexuales los cuales nunca se los daba, de hecho ni a mi mejor amigo le contaba esas cosas, siempre me parecía algo muy personal como para contarle a un heterosexual, teniendo en cuenta que hasta para contarlo a un gay no era tan simple (al menos no para mi). Volviendo a esas noches, Matías siempre me acompañaba mientras esperaba a mi novio, nunca se quejaba de eso, me contaba incluso de sus amoríos, por así decirlo.

El tiempo transcurrió rápidamente, los meses parecían semanas, sin darme cuenta había pasado verano, otoño y el invierno secuencial.
Ya no frecuentaba a Matías en esos tiempos y las cosas con Sebastián seguían tan bien como siempre, empezaban a chispear los rayos de sol primaverales, cantábamos a todo pulmón "Maldita Primavera", una balada clásica que estaba de moda cuando era niño. Pronto cumpliríamos 1 año de novios Sebastián y yo, pronto descubriría que las historias no son eternas, que los sueños son solo pasajeros y que, a pesar de todo, el amor es más que un simple sentimiento que viene y va... pues nunca se va, siempre queda, aunque duela.



jueves, 15 de noviembre de 2012

Sebastián

Ha pasado tanto tiempo desde que lo tenía en mis brazos, a pesar de ello siento como si hubiera sido apenas ayer.

Nos conocimos de repente, recuerdo haber llevado todo lo necesario para la fiesta.

Fue una historia duradera, feliz, pero triste al fin y al cabo.
En esas épocas yo trabajaba en una teleoperadora para el campo empresarial específicamente. Iba vestido elegantemente, pelo largo y un par de lentes debido a la presbicia, siempre tranquilo, a pesar que había salido poco tiempo antes de una relación, mi primera relación con un hombre.

Podría decirse que recién me conocía a mi mismo, siempre estuve acostumbrado a salir con chicas, andaba con miedo de no hacerlo, creía que me volvería gay. De hecho, fui muy homofóbico de joven, para que luego digan que es cierto que esa gente siempre lleva un homosexual escondido, yo podría testificar a favor.
Pero el tema no era mi reciente homosexualidad, yo ya me había definido completamente, y el estar solo no me era ningún impedimento para no sonreírle a la vida. Como repito, el tema no era mi identidad, sino buscar alguien compatible con ella, en ese entonces no estaba interesado en el amor, pero era casi inevitable querer conocer más gente como yo, y eso no era una tarea fácil, yo aun estaba con miedo y ocultaba mi identidad con mis amigos de trabajo, tenía que inventar que sentía fijación por las chicas, comentar lo buena que estaba alguna, hablar al menos de un buen trasero y cosas por el estilo de la típica sociedad machista en la que vivo.
Como todas las mañanas salía apurado del autobus para no llegar tarde al trabajo, era tanta mi prisa que un día termina cayéndose mi móvil sin darme cuenta por un parque. Cuando llegué a la oficina sentía que me faltaba algo, sin duda regresé a buscar el móvil por las calles, pero no tuve éxito. Estaba triste pues había perdido un buen aparato y fotos que no había guardado en ninguna parte. El asunto es que, tuve que comprar un nuevo celular, pero esta vez me compré el mejor smartphone del país. Con el tiempo aprendí de sus bondades, usando las aplicaciones no había cuando aburrirme, y fue gracias a eso que lo conocí.
Resulta que un día navegando por la tienda online encuentro cierto archivo que me interesó, era una aplicación para encontrar a gente gay, como yo, y no dudé ni un segundo en descargarlo.
Pero pasaron los días y aún no había hablado con nadie a través de la aplicación, estaba un poco dudoso y solo observaba a la gente online, sin entablar conversación con ninguno de ellos, parecía un stalker de gente que ni conocía, sabía que algún día tendría que hablarle a alguien, no quería desperdiciar tampoco el dinero que había gastado en comprarla. 

Y ese día por fin llegó, decidí hablar con uno de los contactos. Su nombre era Sebastián, era algo mayor que yo, 27 años, no vivía tan cerca de mi, trabajaba en San Miguel, además tenía su propia empresa, podía ver que era un hombre realizado. 
Las conversaciones fueron amenas, yo le contaba que recién estaba entrando en ese mundo y que esperaba tener muchos amigos para poder conversar de cosas que solo nosotros podemos conversar. Él, sin embargo, no estaba interesado en esas cosas, era divertido pero siempre evadía el tema de la "salida del clóset", algo que no me importaba demasiado. En una de esas noches que platicábamos por el móvil me animó para encontrarnos y al fin conocernos en persona, cara a cara y no solo por web cam y fotos.
Era la primera vez que conocía a alguien por ese medio, estaba nervioso, temía que al conocernos no tuviéramos nada de que hablar, o que no le guste la manera como me comporto y tantas cosas que pasaban por mi cabeza, la verdad parecía un adolescente haciendo un drama donde no lo hay. Estaba ansioso por verlo.
Cuando nos encontramos me di una gran sorpresa, me lo imaginaba diferente, era muy delgado, de menor estatura que la mía, pero eso era lo de menos, de hecho, eso era lo que me gustaba de él. Fuimos a tomar un café, luego al cine, era la primera vez que no sentía miedo o vergüenza de andar con otro chico gay, de hecho, si en ese momento alguien me hubiera preguntado sobre mi orientación yo no hubiera dudado en decirla al lado de Sebastián.

 Sería muy largo detallar como nos enamoramos, eramos tan parecidos, la misma pasión, los mismos animes, la música, el miedo al que dirán, y tantas cosas tontas que nos hacían sentir como chiquillos, me hacía sentir vivo, después de mucho tiempo me sentía tan bien, en ese entonces ya no fingía mis sonrisas, esos días yo era verdaderamente feliz.
Estuvimos saliendo varios meses, recuerdo que un día nos sentamos en la banca de un parque, él se arrodilló y, sin más, me dijo que quería ser mi novio, que ya no podía con tanto sentimiento que sentía por mi. Ese día nos besamos en la calle, me lloró de felicidad y yo secaba sus lágrimas con ms besos.
Ese día fui feliz.



Continuará...

lunes, 25 de junio de 2012

Celos

Siento celos de tu boca cuando toca la mia, siento celos de mis labios por poder corromperte,
Tengo frio en tus brazos, son los miedos que me das cada vez que te vas sin decir adiós,
Quiero una promesa sincera que me diga que me amas como ayer cuando sonreías al verme,
Tengo frio al pensar en ti, tengo miedo y celos de mi cuerpo que siente que te perdió.

Nuestras manos ya no se enlazan como antes, ya no siento tus jadeos  fuertes sobre mi cuello,
Hace muchas lunas que no hacemos el amor bajo las sabanas, días cálidos de sexo constante,
No me besas ya bajo la nuca ni me lloras extasiado de dolor, las noches de lujuria y ensueño,
Tus vellos lacios rozando los míos, la locura mutua que dejaba nuestros corazones palpitantes.

Siento celos de tus ojos al mirar otros cabellos, siento celos de tu sexo tan solitario sin mí,
Tengo frio de la lluvia inagotable en mi corazón, mis manos lloran por las tuyas cada vez más,
Quiero una tormenta de agonía, el drama nuestro que me hacía sentir que solo eras para mí,
Dame nuevamente tu corazón y déjame sentir  que este dolor y pena por ti están demás.

A veces te veo en mi cama y te toco inmóvil, mis lágrimas solo mi almohada sintió su sabor,
Aun no duermo del dolor que me causa tu recuerdo y tu dulce voz susurrante en mi ser,
Confundimos los días con las noches y así vivimos sin dejar de ser el miedo por el dolor.
Tengo miedo por tu regreso, aun no te olvido.
Tengo celos de tu vida, porque mía ya no es.


sábado, 10 de marzo de 2012

Una carta a mi novio


Recuerdas cuando abrazados el uno del otro jugábamos debajo de las sabanas?
El calor de tu boca con la mía, tu piel rosada, nuestros labios jadeantes de amor,
Las noches que parecían minutos incandescentes, como si el tiempo se detuviese,
Ahí estabas tú, con una sonrisa, sudando todo el amor que no pudiste darme ayer.

No sé si recuerdas que me dijiste un “te amo” y yo te correspondí con un beso,
Cuando lo arriesgamos todo para viajar y  vivir juntos, lejos de nuestro hogar,
Alimentándonos solo de nuestro amor, de nuestros besos y caricias mutuas,
Recuerdo cuando recostado no podías dejar de abrazarme por miedo a perderme.

No me odies por haber sido todo en tu vida, tu lograste llenar el vacío en mi ser,
No maldigas esas tardes que pasábamos juntos en tu terraza tomados de las manos,
Esas madrugadas taciturnas, bebiendo pisco con tu primo, riendo sin parar,
Recuerdas los plenilunios cuando hacíamos el amor en tu techo a la luz de la luna?

Bastaba una llamada tuya, un mensaje tuyo para animar los oscuros días de trabajo,
Sacar a pasear a tu perro todas las mañanas, inventando excusas para vernos a escondidas,
tu obsesión por el juego, mi obsesión con tu cuerpo, con tu ánima destrozada por el ayer,
y esas cosas que solo tú y yo éramos capaces de vivir por aquellos años maravillosos…

Lloro tu pena y la pérdida de tu engaño, sufro tus besos que aun en mi corazón guardo,
Donde alguna vez te sentí en mi cama susurrarme al oído versos de amor infinito,
Donde ahora solo siento el hedor de la soledad que penetra mis poros ya desganados,
Aun te espera esa rosa que dejaste en mi casa, la tengo aquí guardada, esperando tu regreso.


sábado, 18 de febrero de 2012

Las cigarras

Esa noche, en algún momento, mientras me retorcía de dolor y placer en tus brazos, mientras me perdía en tus besos y tus caricias, esa noche...

Aun destello sembríos de ánimas dulces que me llevan a tu lado,
suspirando tus éxitos y mis alegrías en tu pecho acurrucado,
el tono sepia de esas noches que adormecían, tu mirada fija en la mía,
y todos los sueños que escribimos enamorados aquellos días.

Aun de noche me cuesta trabajo pensar que abunda oscuridad,
ilumina mi vida aun el karma de tus sonrisas, la luz de tu beldad,
esas rabias olvidadas, el futuro que un día juramos nuestro,
cuando las cigarras no lloraban y tus labios no olvidaban mis besos.

Entonces los peldaños de tu alma eran pasos que solo yo recorría,
y tu sexo con el mio cantaban todas las noches en dulce armonía,
mientras los niños dormían, las damas reían y los hombres lloraban,
mientras las niñas rezaban, tu y yo, juntos, nuestras almas se amaban.


¿Dónde quedaron las cartas que me escribiste?
¿Donde está aquel niño que conocí en verano?
¿Donde quedó esa mirada tuya engañosa y triste?

Se extraviaron con mi pena, con tus versos y tu llanto.

Esa noche de invierno, esa noche a tu lado, en algún momento, entre risas y pláticas olvidé lo que era el sentimiento verdadero... cometimos el error de pensar que tu y yo podríamos ser enamorados.


martes, 14 de febrero de 2012

Egocentrismo psicosexual


Hola, he estado viviendo estos últimos meses en la absoluta indiferencia por aquello que puede ser real o imaginario, he despertado soñando olvidos de lágrimas que no existen por la frustración de la tristeza inanidable en mí.

Analizando perfiles, dibujando pergaminos, escribiendo ensayos de una vida que podría ser la de un dios innegable a la vida de los paganos que sutilmente llamamos mortales.
He pasado mis noches rogándole a la depresión que me brinde un poco de su llanto para así poder entender la pena de lo que es perder un amor.

Me emborraché con el estrés de lo nuevo, bebí de la ignorancia de los hombres y me cegué con su aroma de tristeza, el muy absurdo y descriptible apego al pasado que los caracteriza, me he inundado de sus predecibles verdades.

Donde guardan el olvido y abandonan el futuro por una mediocre idea de felicidad, donde su subconsciente solo se burla de ellos, entrelazado estoy con sus almas crudas y sus risas fingidas, casi satánicas.

Vivo las historias de ellos, los que me conocen, habiendo abandonado ya la felicidad a cambio de un poco de tristeza, aun así no logro conseguir esa espina que necesita mi corazón para que pueda sentirse nuevamente humano y pueda volver a creer, soñar, sentir, llorar, a sentirse como un patético esclavo del pasado con temor al futuro… como ellos.

Pretender un “te amo” para esperar un eventual “basta” que termine con todas esas ilusiones comunes en la desesperación de un “vivir”, comentar tal vez un “te quiero” y tratar de recibir un “me asusta” para luego decepcionarse de las buenas sensaciones e invadir el ánima con flores marchitas, dignas de un alma hecha pedazos.

Dar a luz esos más oscuros secretos tuyos, creer que el que lo sabe es el indicado y que un día cualquiera pueda destrozarte el corazón, pretender que “ese” te importa mucho… o algo.
Aun viviendo mentiras, las estrías del alma no brotan tal cual deberían, los espigos de nuestro jardín esperan florecer por la normalidad y maldad de las noches, nuestros cuerpos abrazados, aun sudados por el sol no lograran dejar de sentirse el uno al otro aunque nos separemos y dejemos de existir.

Esa existencia mía, tuya, vuestra y nuevamente mía, las experiencias que nos caracterizan y nos van asesinando día y noche como al resto del mundo, ese paradigma que de armonía se alimenta y de inteligencia se libera.

Hola, he cometido el error de planear historias tristes, espero con ansias poder anhelar más felicidad de la que ya poseo y dejar de lamentarme por la falta de ecuanimidad intrínseca de esta ánima ya menguada.



miércoles, 18 de enero de 2012

Una carta, un adiós

Es tan triste saber que no estas, el absurdo de la vida, la felicidad que causa el dolor, los sentimientos humanos con los cuales lidio, la intransigencia al amor, la intolerancia de la vida, el fanatismo hacia el odio, la desdicha del perdón.

Me veo tan cerca pero a la vez estoy tan lejos, tan lejos de mi, tan lejos de ti, trato de escapar de un abismo que yo mismo cree, talvez tu también, es decir yo.
Me veo rodeado y a la vez tan solo, creando mundos aparte tal como tu te enseñaste y yo me enseñé, no supimos vivir, a veces quisiera volver al pasado a enmendar los errores que cometí, procuro olvidar y recordar los buenos tiempos que pasamos, tantas cartas que no te pude dar, tantas cosas que no te pude decir, talvez mas te amos eran necesarios, quizá mas te quieros, tratar de estar mas cerca los últimos días, crear mas poesías, mas hojas con historias que relaten de nuestras vidas, no la de aquellos, tu me entiendes.
Recorro, recorremos un mismo borde, tratando de no caernos, tratando de saber que es lo correcto y que esta mal, pero ambos sabemos que a pesar de todo la debilidad no separará los lazos oscuros de nuestro gran cariño.

Bueno, el futuro no esta escrito del todo, uno lo puede cambiar, yo quiero escribir lo bueno que puede ser el destino de ambos, cada uno con sus cosas, y al final encontrarnos y decir hola otra vez, saludarnos, acordarnos de todo, talvez unas lagrimas no caerían mal, un par de risas, carcajadas recordando todo y a la vez nada, miradas de alegría, contar nuestras vidas, ver nuestro alrededor y enumerar circunstancias de crecimiento y evolución hacia lo que seremos. ¿Seremos mucho o poco?
A mi mirada serás mucho, aunque talvez no me recuerdes o talvez tengas cosas mas importantes, supongo que por naturaleza (cruel e injusta) logres olvidarme, pero siempre te tendré aquí, al menos eso espero.
Solo quiero que seas feliz a tu manera, no te pido que me recuerdes, eso depende de ti, yo solo quiero que te cuides y mantengas ese rostro que un día vi y el que sé que nunca volveré a ver.






miércoles, 16 de noviembre de 2011

De esas noches


De esas noches que piensas en dejarlo todo como planeas desde un tiempo.

De esas noches que solo esperas que alguien proclame por que no te vayas, una simple frase que te diga: quédate. Unas palabras egoísta que solo piensen en tu felicidad más que en un futuro comúnmente correcto.

De esas noches que te sientes payaso blanco atormentado por augusto, de esas que te das cuenta que lo más próximo a lo ideal está en esos gritos de destierro.

De esos días que temes con todo tu corazón abandonar tu mundo, sabiendo que has destruido el mundo de los de en rededor, si tan solo pudieras sentir algunos golpes, los insultos, toda la destrucción que causaste a esas pobres almas contra ti.

De esas noches que eres incapaz de dejar la ciudad sin haber sentido todo el dolor que los demás sintieron por ti, esperando que el tiempo los cure, cayendo en una falacia, propia de la ilusión entelequial. De esas noches que te das cuenta que no eres necesario y que debes dejar de posponer el adiós.

De esas noches que miras con ojos de fe...


domingo, 30 de octubre de 2011

Tristeza Ajena

A veces preferiría escribir en otro idioma para que la gente no indicada no pueda entender estos versos de hondananza corazonal.

Cuando resulta que llegas a la paz máxima, entonces el pasado vuelve a ti en soslayo, y te comunica con personas que no debiste haber contactado, individuos que de alguna manera te hacen dudar si lo que hiciste estuvo correcto o si de alguna manera fue el peor error de toda tu vida.

Los errores absolutos no existen, y solo me queda aceptar esa conjetura, pues si no la abrigo en mi mente no podría seguir con todo este paripé que tranquilamente he llamado vida durante aproximadamente 2 años, una vida tan normal como la tuya o como la mia, donde pasas desapercibido, donde nadie conoce de aquello casi inhumano que hiciste, donde tus actuales amigos ven lo bueno que eres, y no ven el pasado asesino que por desgracia tuviste... como dirían muchos el hijo de puta que fuiste.

Donde escuchas relatos de gente paranoica, de hombres que viven su vida creyendo ser especiales, creyendo tener problemas importantes en su vida, cosas de pareja y de pensamientos "perturbantes". Aquellos que te cuentan historias que no se acercan en lo más minino a aquello que tu experimentaste. A veces quisieras exclamar al viento y/o gritarles en sus caras todo aquello que tu conoces, y que todas sus experiencias se quedan cortas al lado tuyo... a veces te preguntas: ¿Acaso eso es digno de mencionar o de admirar?

Y te quedas escuchando a esas personas, sus problemas de vida y de pareja, vez sus rostros crédulos de especialidad, que por que creen estar muertos o tristes cuando no saben lo que verdaderamente significan esas palabras.

Y cuando estuviste muerto y triste, entonces sabrías lo que es sentir ese aliento gélido en tu corazón... de alguna manera yo no estoy muerto ni estoy triste, y con mucha pena escribo que este ensayo no tiene sentido, pues vivo estoy y de penas mi corazón no se consume.


martes, 27 de septiembre de 2011

Inevitable

¿Y qué hay ahora de ese al que tanto amabas?
¿Ya lo olvidaste? El amor de los jovenes
¡No habita el corazón sino los ojos! ¡Cuantas lágrimas
Por él, y cómo lavaron tus claras mejillas!
¡Cuanta agua salada vertida inutilmente!
¡Por un amor que ya no sabe a nada!

¿Por que el amor parece tan dulce en apariencia
y si se prueba tan tirano y cruel?

Y sí... El posee para mí la riqueza de lo bello,
pero es pobre... porque todo cuanto tiene consigo ha de morir.

Pues porque para el amor no hay limites de piedra
y lo que el amor puede lo debe intentar el amor.

Si alguna vez fuiste tu... si los suspiros eran tuyos,
tu y tus suspiros eran para mi, y ahora has cambiado.


miércoles, 14 de septiembre de 2011

Forza Augusto

Debe ser fatal hablarme una vez más, quererme una vez más, y no enamorarte,
puedes ser gentil, reirte y fingir, no quiero que te espantes, prefiero verte huir,
Debe ser fatal besarte una vez más, tocarte una vez, y no enamorarte,
hoy te vez feliz, te veo sonreir, no quiero que me extrañes, prefiero yo huir.

Déjame contarte con sencillez, como termino todo aquello que te hizo tanto pensar en mi... no era más que un sueño. Recuerdas mi nombre mi corazón, todo lo que pasamos fue bello y ahora solo queda la ilusión, y la pregunta que te hizo llorar: ¿Como me olvidó? ¿Qué signifique yo? ¿Pudo enamorarse?...

Al pensar en ti, recordarte sonreir, era muy feliz, lo juro tan feliz.

Vuelves a ser tu un ideal que nunca llegará, porque a ti pude olvidar, todos esos momentos de júbilo y de locos sueños (solo fue un error)... Yo se que hubo daño también, pero ahora tienes un nuevo querer, y recordarme y tocarme y besarme no te ayudará a olvidar...

Fuerza una vez más, olvida una vez más. trata una vez más de no enamorarte
al pensar en mi, al verme sonreir, no quiero que ames, no quiero ser hostil.


martes, 23 de agosto de 2011

Somos

Somos ríos de odio desembocando en alegría
Somos niños jugando en la calle hasta que acabe el día.
Somos como canciones sonando en un disco rayado.
Somos la cara B de una cinta que nunca ha sonado.

Somos Palma viendo anochecer desde tu coche viejo.
Somos la Torre Eiffel encendida un 14 de Febrero.
Somos dos inmigrantes hablando un idioma extranjero.

Cuando tenga valor para hablar, diré que tengo miedo
de vivir sin volver a escuchar como suena un te quiero.
Somos el resultado de todo lo que hemos vivido.
Somos todo lo que cada noche he soñado contigo.

jueves, 18 de agosto de 2011

Como terminar esta historia

Fue una historia tan linda, pero asi como empezó, yo mismo la terminaré.
Me dirás hijo puta, pero es que es lo mejor, además....

Hoy voy a dejar de rebuscar ese trozo de lana
y voy a no pensar, a no temblar…de frío, de miedo…
si tú me estás diciendo, te espero, te quiero…
Trato de encontrar alguna luz en medio de la noche,
hoy voy a actuar, se acabará… el ruido, el tiempo…
y romperé el silencio. No puedo, no quiero…

No voy a llorar, ni a preguntar como se agota sin más el sentimiento…
y por qué gira hacia atrás el mundo entero, no encuentro la fuerza,
me quema por dentro… de ti, de mí… porque temo que al fin vamos a sufrir…
No te quiero…

Hoy la soledad se va a quedar cuando no quede nada
y antes de empezar quiero volar contigo, de nuevo,
por todo lo que pierdo… tu cuerpo, tus besos…

No voy a llorar ni a preguntar
Como se muere sin más el sentimiento,
sobre los hombros me pesa el mundo entero,
no encuentro la fuerza,
me quema por dentro de ti… de mí…
porque tememos que al fin vamos a sufrir…
No te quiero…


martes, 26 de julio de 2011

No te sabes ni poner un condón




 



 

No me digas que ese era el ultimo
condón que tenias y no sabes que hacer
no me digas que lo rompiste
si yo sé que hasta un burro se lo sabe poner
(que vergüenza)
no me digas que pensabas que no ivas a currar
la policía y los bomberos se tienen que enterar
es lo mas triste y mas patetico
que ah uno le puede pasar
que no te sepas poner un condon
sacale la punta enrrollalo hasta abajo
con mucho cuidado
no te sabes ni poner un condon
abre bien la ojera y no le des esclobos
no pongas la uñas
no te sabes ni poner un condon
y ahora tu novia que va ah hacer
si no la puedes complacer
y todo porque tu
no te sabes ni poner un condón
que no te sabes ni poner un condón

domingo, 24 de julio de 2011

Espero por ti

Estoy soñando si, sólo imagino que todo es real, ojala que así lo fuera.

Es sólo otro día, otra noche fría... no sé si me buscas, o si me esperas.
Puedo ver en tus ojos, y también tu rostro, quiero verme amado y dormirme abrazado
Dime qué me quieres, dilo por favor.

No puedo dejarte, y menos olvidarte
No puedo saber qué quieres de mí
Puedo tocarte, incluso verte, ven hacia mí
Vamos más cerca puedo sentirte tan cerca de mí
No me persigas, no lo soporto
Por qué me torturas? Qué quieres de mí?